La sanación de útero como honra al dolor de nuestras mujeres

Muchas veces llegan a mí mujeres que han sido víctimas de acoso, abuso o que cargan con el dolor de generaciones atrás. Llegan a consulta y me dicen: “siento un peso que no sé dé dónde viene…” y con esas palabras se tocan, de manera automática, el corazón, el pecho, la garganta y su útero.

El útero guarda memorias, memorias que pueden venir de muchísimo tiempo atrás, de nuestras tatarabuelas, bisabuelas, abuelas, madres, de las mujeres de nuestro clan; y en esas memorias hay mucho dolor y asuntos no resueltos por parte de ellas, no porque no quisieran, sino porque no pudieron, y luego aparecemos nosotras con todas estas cargas y seguimos cargándolas, seguimos siendo fiel a sus historias, a su dolor.

¿Sientes que el abuso ha formado parte de tu vida? ¿Tu mamá, tu abuela, vivieron abuso también?

Hay muchas cosas que hemos normalizado como abuso, por ejemplo, en épocas pasadas nuestras abuelas o bisabuelas siendo aún unas niñas de 15 o 16 años la casaban, y muchas veces con hombres mayores, y eso, es abuso; pero nadie lo cuestionaba, estaba normalizado, y ahí ellas no tenían ni voz ni voto, tenían que hacer lo que se les decía.

Y si a ello le sumamos que no podían trabajar, sino atender a la pareja, la cual muchas veces las maltrataban, cuánto dolor se vivía.

En consulta he aprendido que la mayoría de casos de abuso se da dentro del seno familiar, de un tío, del padrastro, un amigo de la familia, un primo, o incluso del mismo padre; y ¿saben qué ocurre algunas veces? Que no se podía decir, porque “seguro que no me van a creer” o porque “voy a destruir a esta familia” y terminamos cargando no solo con el dolor, sino también con la culpa.

Nosotras cargamos con mucho, con historias que vinieron desde mucho antes, no lo sabemos, pero nuestra alma y nuestro útero lo recuerda.

¿Qué podemos hacer entonces?

Devolverlas a ellas, a nuestras mujeres, su dolor; porque les pertenece a ellas, ellas son las grandes y pudieron con eso, y pudieron tanto, que aun con todo eso, nos dieron la vida, y no nos la han dado para repetir sus historias, sino para hacerlo distinto, para que todo ese dolor no haya sido en vano.

Te invito a hacer este ejercicio:

Cierra los ojos y mira a tu mamá delante de ti, y detrás de ella mira a su madre, y detrás de tu abuela mira a su madre, y así hasta muy atrás, hasta el inicio de la vida, lleva tus manos al corazón y diles:

“Hoy honro su historia y dejo con ustedes este dolor que vengo cargando, ustedes son las grandes y yo la pequeña, hoy me muevo hacia un lugar distinto y las cosas bonitas que haré será también en honor a ustedes, nada de lo que pasaron habrá sido en vano”.

Si vienes de un sistema familiar de abuso y has repetido esa historia, hoy tienes la oportunidad de dejar esa historia con ellas y hacerlo distinto, es lo que ellas desean para ti; no eres buena hija o nieta repitiendo sus historias y su dolor, eres una buena hija cuando tomas la vida que ellas te han dado para hacer cosas bonitas con ella.

Espero que estas palabras hayan resonado en una partecita de ti, toma de ellas lo que te sirva, y lo que no, déjalo conmigo que me pertenece ♡

Con amor, Nay.

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Imagen de Naydeen Mazú

Naydeen Mazú

Naydeen es Terapeuta Holística, Terapeuta Gestáltica y Consteladora Familiar. Con una profunda vocación por el bienestar integral, acompaña a las personas en su proceso de sanación emocional y física, guiándolas hacia el equilibrio interno a través de terapias personalizadas que fomentan el crecimiento personal y la conexión profunda consigo mismas.

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