Antes de profundizar en este tema, te voy a pedir que respires por un momento, y te respondas las siguientes preguntas:
- ¿Qué siento cuando pienso en el dinero?
- ¿El dinero era motivo de discusión entre mis padres?
- ¿Generar dinero era de mucho sacrificio en mi familia cuando era un niño?
- ¿Cuál fue la primera creencia que escuché sobre el dinero en mi infancia?
- ¿Qué emociones aparecen cuando recibo dinero, cuando lo doy o lo gasto?
Estas son algunas interrogantes internas que te ayudarán a que puedas tener una mirada más cercana acerca de qué información inconsciente tienes acerca del dinero.
El dinero no es malo ni bueno, el dinero está reflejando algo, tiene su propia energía.
El día de ayer llegó una consultante a mi sesión que me decía: “todo el dinero que tengo lo gasto, por más que me llega sin tanto esfuerzo, lo gasto y luego no tengo cómo pagar mis deudas…”, luego de que hicimos la constelación, había una creencia inconsciente que se había sembrado en esta mujer: “el dinero es malo, no lo quiero ni ver, entonces por eso lo gasto”.
Y, ¿por qué pasan este tipo de situaciones?
Cada historia es un caso en particular y hay que trabajarlo como tal, pero en este caso, la mujer, cuando era una niña vio que su madre trabajaba mucho para poder generar dinero y no pudo estar presente para ella en las actuaciones del colegio, en el Día de la Madre, en sus logros, acompañarla en momentos que eran importantes para ella; entonces se incrusta la falsa creencia de: “el dinero es malo, me alejó de mi mamá” y ahora que ella es una adulta y tiene un hijo ¿qué es lo que hace? “ahora no permitiré que me aleje de mi hijo” entonces esta mujer trabaja no solo lo mínimo suficiente para subsistir, sino que tampoco acepta mejores trabajos por miedo a que generar más dinero la separe de su hijo.
Desde este lugar, quién está decidiendo: ¿su ser adulto, o su niña que se sintió abandonada?
La relación que tenemos con el dinero nos está mostrando también algo, es energía, y a veces ponemos mucho peso sobre él, le ponemos creencias que se incrustaron en nuestra infancia, e incluso creencias que vienen de mucho más antes.
Por ejemplo, un bisabuelo que perdió todo su dinero y entonces ahora yo ahorro al máximo por miedo a perderlo todo.
U otro caso como en el que acompañé, en donde un muchacho tenía miedo de generar más dinero porque sus papás venían de contextos económicos de mucha carencia, y en su amor de hijo les decía “no generaré más dinero que ustedes, por amor a ustedes, para no sentirme mejor”
Nosotros no somos ni mejor ni peor que nadie, solo hacemos las cosas distintas.
Y si en lugar de obrar desde ese lugar, podemos cambiar el discurso interno y decir: “Seré una persona con abundancia económica, y lo haré en honor a ustedes, para que todo su sacrificio no haya sido en vano”; entonces podemos resignificar la energía del dinero y verlo con amor, porque en él también se refleja nuestro amado sistema de familia.
Espero que estas palabras hayan resonado en una partecita de ti, toma de ellas lo que te sirva, y lo que no, déjalo conmigo que me pertenece.
Con amor, Nay ♡


