La necesidad de aprobación de los padres: el precio de crecer y volverse adulto

Hay algo que he estado observando mucho en las sesiones terapéuticas últimamente: personas adultas que siguen necesitando la aprobación de papá o mamá para poder vivir su propia vida.

Y no estoy hablando solamente de pedir consejos o escuchar una opinión. Hablo de algo más profundo. Hablo de personas que sienten culpa cuando toman decisiones que sus padres no aprobarían. Personas que sienten que tienen que esconder lo que hacen para evitar conflictos. Personas que, aun siendo adultas, siguen sintiendo que necesitan el permiso de papá o mamá para avanzar.

Y cuando esto sucede, generalmente no estamos hablando de un problema de independencia económica. Estamos hablando de una dificultad para crecer emocionalmente.

Qué vas a aprender en este artículo:

¿Por qué seguimos necesitando la aprobación de nuestros padres?

Cuando somos niños, dependemos de nuestros padres para sobrevivir. Necesitamos su cuidado, su protección y su amor. Por eso aprendemos rápidamente qué conductas son aceptadas y cuáles no.

El problema aparece cuando llegamos a la adultez y seguimos funcionando desde esa misma lógica infantil.

Muchas personas crecieron creyendo, de forma inconsciente, que para ser amadas tenían que ser buenas hijas o buenos hijos. Y ser una buena hija significaba obedecer, no generar problemas, hacer lo correcto según los ojos de papá y mamá y evitar decepcionarlos.

Entonces llega la adultez, pero la dinámica interna sigue siendo la misma.

La persona quiere viajar sola, pero siente culpa.

Quiere cambiar de trabajo, pero siente culpa.

Quiere terminar una relación, mudarse, emprender un proyecto o tomar una decisión importante, pero siente culpa.

Y la culpa aparece porque en el fondo todavía existe la sensación de que si hago algo que a mis padres no les gusta, los estoy traicionando, hasta podré perder su amor y aprobación.

Como si el amor dependiera de la obediencia. Como si para seguir siendo una buena hija tuviera que seguir haciendo lo que ellos esperan de mí.

niña-molesta-obedeciendo-a-mama

Cuando vivimos la vida a escondidas de nuestros padres

Una de las señales más claras de esta dependencia emocional de los padres es cuando hacemos cosas importantes a escondidas; no porque estemos haciendo algo malo, sino porque tememos la reacción de papá o mamá.

Y aquí hay una pregunta importante: ¿Por qué una persona adulta siente que tiene que esconder su vida?

Muchas veces la respuesta es simple: porque todavía no se siente autorizada para vivirla.

Mientras sigo necesitando que mis padres estén de acuerdo con mis decisiones, sigo entregándoles un poder que ya no les corresponde; y entonces puedo tener 30, 40 o 50 años, pero internamente sigo esperando la validación de alguien más para sentir que estoy haciendo lo correcto.

La otra cara: padres controladores y adultos inseguros

También existe otra situación que veo con frecuencia: personas que crecieron con padres muy controladores, muy exigentes o excesivamente protectores; padres que opinaban sobre todo, que corregían todo, que decidían qué era lo mejor para sus hijos, que estaban siempre marcando el camino.

Y entonces el mensaje que el niño recibe es:

  • «No confíes en ti.»
  • «Yo sé más que tú.»
  • «Yo sé lo que te conviene.»

Con el tiempo, ese niño se convierte en un adulto que duda de sí mismo, un adulto que necesita consultar cada decisión, que busca constantemente validación, que tiene miedo de equivocarse, que siente ansiedad cada vez que tiene que tomar una decisión importante.

Y aunque parezca que el problema es la inseguridad, muchas veces la raíz está en una relación donde nunca aprendió a confiar en sus propios recursos.

niña-castigada-sola-sentada-en-una-esquina-de-la-habitacion

¿Qué significa realmente convertirse en adulto?

Para mí, convertirse en adulto no tiene tanto que ver con la edad; tiene más que ver con la capacidad de asumir la responsabilidad de la propia vida.

Es entender que mis decisiones me pertenecen, que mis errores me pertenecen, que mis aprendizajes me pertenecen; y que nadie puede vivir mi vida por mí. Volverse adulto implica dejar de buscar afuera la autorización que necesito darme a mí misma.

Implica reconocer que puedo escuchar a mis padres, valorar su experiencia y agradecer todo lo que me han dado, sin que eso signifique obedecer cada una de sus expectativas; porque una cosa es honrar a nuestros padres y otra muy distinta es vivir la vida que ellos quieren para nosotros.

Frases sanadoras para dejar de buscar la aprobación de los padres

En algunos procesos terapéuticos, ciertas frases pueden ayudar a mover algo internamente.

No porque sean mágicas, sino porque nos permiten ocupar nuestro lugar como adultos.

Por ejemplo:

«Papá, mamá, aun sin su permiso lo voy a hacer.»

«Gracias por todo lo que me dieron. Con eso construiré mi propio camino.»

«Confío en los recursos que desarrollé gracias a la vida que recibí de ustedes.»

«Haga lo que haga, siempre seguiré siendo su hija y ustedes siempre seguirán siendo mis padres.»

«No necesito dejar de amarlos para comenzar a elegirme.»

Muchas veces sanar la relación con los padres no significa acercarse más, significa relacionarse desde otro lugar: desde la adultez.

mujer-con-vestido-libre-caminando-en-la-carretera

El costo de convertirse en adulto

Y aquí viene una de las partes más difíciles de aceptar.

Porque sí, crecer tiene un costo.

El costo de convertirse en adulto es que papá y mamá pueden molestarse.

Pueden no estar de acuerdo, pueden decepcionarse, pueden criticar algunas decisiones, pueden pensar que te estás equivocandoy y aunque eso duele, no significa que estés haciendo algo malo; de hecho, muchas veces es una señal de que estás comenzando a caminar tu propio camino.

La verdadera madurez aparece cuando podemos sostener nuestras decisiones incluso cuando las personas que amamos no las aprueban. Cuando dejamos de vivir para evitar decepcionar a otros, cuando entendemos que el amor no debería depender de la obediencia, y cuando reconocemos que podemos seguir siendo hijos para siempre, pero ya no necesitamos seguir siendo niños.

Porque crecer no significa dejar atrás a papá y mamá, crecer significa llevarlos en el corazón mientras avanzamos hacia nuestra propia vida.

Si mientras leías este artículo sentiste que algo de esto resonó contigo, quizás sea una invitación a mirar con más profundidad la relación que tienes con papá y mamá a través de una Constelación Familiar o con cualquier herramienta terapéutica con la que sientas conexión.

Espero que estas palabras hayan resonado en una partecita de ti, toma de ellas lo que te sirva, y lo que no, déjalo conmigo que me pertenece ♡

Con amor, Nay

Compartir

Imagen de Naydeen Mazú

Naydeen Mazú

Naydeen es Terapeuta Holística, Terapeuta Gestáltica y Consteladora Familiar. Con una profunda vocación por el bienestar integral, acompaña a las personas en su proceso de sanación emocional y física, guiándolas hacia el equilibrio interno a través de terapias personalizadas que fomentan el crecimiento personal y la conexión profunda consigo mismas.

persona-meditando-al-borde-de-un-lago-con-luz-suave-transmitiendo-calma-y-serenidad

¿Listo para comenzar tu proceso de sanación?

Explora las terapias que ofrecemos.