Mi camino “espiritual” y si ya has leído algunos de mis otros posts podrás entender por qué lo coloco en comillas inició de alguna forma con la meditación, y fue un camino del cual me enamoré porque pude empezar a reconocer que gran parte mía vivía todavía en el pasado, y con la meditación pude centrarme y ser el observador de lo que pasaba dentro de mí; y con este gran aprendizaje de la importancia de estar “aquí y ahora” es que identifiqué que la Terapia Gestalt se ajustaba mucho a lo que estaba necesitando, porque justamente es una terapia que te enfoca al momento presente.
Si has llegado hasta aquí buscando qué es la terapia Gestalt, probablemente estés en uno de estos dos lugares: o estás pensando en empezar un proceso terapéutico, o estás explorando en qué enfoque formarte como terapeuta. Yo también estuve ahí.
Cuando estuve en búsqueda de en qué estilo de terapia formarme, tenía claro que quería algo cercano, que no me obligara a etiquetar a las personas con diagnósticos, y que pudiera integrar mi camino con la meditación y el enfoque en el aquí y ahora.
Venía de formarme en Constelaciones Familiares, un enfoque precioso que mira al sistema familiar y al pasado, y sentía que me faltaba algo que trajera a la persona de vuelta al presente. Ahí fue cuando la Terapia Gestalt hizo “clic” para mí.
En este artículo te voy a contar, en lenguaje sencillo, qué es la Terapia Gestalt, para qué sirve, qué problemas trabaja, cuándo no es suficiente y cómo es, en la práctica, sentarse en una sesión.
Qué es la terapia Gestalt
La terapia Gestalt es una forma de terapia que ayuda a las personas a darse cuenta de lo que sienten, piensan y hacen en el momento presente, es una terapia que trabaja mucho con el aquí y ahora. No se enfoca tanto en analizar el pasado, sino en cómo vives hoy lo que te pasó antes. Busca que estés más presente, más consciente y más conectada contigo misma.
Un aspecto que me encantó de esta terapia es que no diagnostica, muchas veces – cuando una persona tiene un diagnóstico, el terapeuta empieza a ver al diagnóstico y deja de ver al consultante como un ser humano completo, se enfoca en “el problema”, y empiezan a llamar al consultante como “la paciente con depresión”, “el paciente con ansiedad”, “el paciente con TDH”, y cuando eso pasa, dejamos de ver el mundo entero que rodea también a esa persona.
Y, ¿por qué digo “consultante” en lugar de decir “paciente”? Porque desde la mirada que yo comparto, en el alma todos estamos sanos, decir “paciente” tiene la connotación de que estamos enfermos, cuando en realidad no lo estamos, no desde mi mirada.

Principios básicos de la terapia Gestalt
Hay muchas formas de describir la Gestalt, pero a mí me gusta resumirla en tres pilares: aquí y ahora, conciencia y responsabilidad.
El aquí y ahora: traer la atención al momento presente
Mi propio camino empezó con la meditación. En algún momento me di cuenta de que gran parte de mí vivía todavía en el pasado: en historias que me contaba una y otra vez, en heridas antiguas, en “debería haber hecho” o “ojalá hubiera sido distinto”.
La meditación me enseñó a observar lo que pasaba dentro de mí sin tener que cambiarlo inmediatamente, solo estar presente.
Cuando conocí la Terapia Gestalt sentí que encajaba perfecto con eso que ya había descubierto: es una terapia que te trae al aquí y ahora. No se queda solo en entender “por qué” te pasa algo, sino en ver “cómo” lo estás sosteniendo hoy.
En sesión, esto se traduce en cosas como:
- ¿Qué notas en el cuerpo mientras cuentas esto?
- ¿Qué emoción aparece ahora mismo?
- ¿Qué te gustaría decir y no te estás permitiendo decir?
La conciencia de sí: darse cuenta de lo que siento, pienso y hago
Es la capacidad de darte cuenta de lo que sientes, lo que piensas y lo que haces… mientras está sucediendo.
- Es notar los pensamientos que aparecen en tu mente.
Ejemplo: “Estoy pensando que no soy suficiente… ah, ok, eso es un pensamiento, no un hecho.” - Es reconocer la emoción que se mueve: tristeza, ira, miedo, alegría, vergüenza, calma.
Ejemplo: “Siento un nudo en la garganta… puedo decir entonces que estoy triste.” - Es observar tus acciones o reacciones.
Ejemplo: “Me estoy alejando porque me da miedo hablar de esto.”
Responsabilidad personal y libertad de elegir
La responsabilidad personal es reconocer que tus decisiones, tus acciones y tus reacciones son tuyas. Es decirte a ti misma: “Esto que hago, digo o permito… tiene que ver conmigo.” Y, por otro lado, la libertad de elergir es darte cuenta de que siempre tienes opciones, incluso aunque no sean perfectas. No puedes controlar lo que pasa afuera, pero sí cómo respondes.
Entonces, cuando te haces responsable de ti, recuperas tu libertad. Y cuando ves tu libertad, te vuelves más responsable.
En qué se diferencia la terapia Gestalt de otras terapias
Aquí entra muy fuerte mi propia experiencia.
Consultante, no “paciente”: más allá del diagnóstico
Una de las cosas que más me enamoró de la Gestalt es que no se centra en el diagnóstico. No es que los diagnósticos no sirvan nunca, pero muchas veces he visto cómo, cuando alguien recibe una etiqueta. Y ahí corremos el riesgo de dejar de ver al ser humano completo que hay detrás: su historia, su contexto, sus recursos, sus vínculos, su mundo interno.
Por eso, desde la mirada que yo comparto, prefiero hablar de “consultante” y no de “paciente”.
La palabra “paciente” lleva detrás la idea de “alguien enfermo”. Yo parto de algo distinto: en el alma, todos estamos sanos. Hay dolor, hay heridas, hay traumas, hay historias muy duras, sí, pero eso no define todo lo que eres.
Gestalt, meditación y presencia: cómo se integran en la práctica
Cuando me formé en Terapia Gestalt, pude integrar mi camino meditativo con el trabajo terapéutico. En sesión, muchas veces trabajamos con:
- La respiración,
- lo que sucede en el cuerpo,
- el contacto con mis emociones sin juicio,
- el contacto con la experiencia presente.
De mirar el pasado a habitar el presente: complementariedad con otros enfoques (como las Constelaciones Familiares)
Antes de llegar a la Gestalt, me formé como facilitadora en Constelaciones Familiares. Es un enfoque que mira al inconsciente familiar, a las historias que repetimos, a lo que quedó pendiente en generaciones anteriores.
Es un trabajo muy valioso, pero yo sentía que también necesitaba una herramienta para acompañar a las personas en el presente: qué hacen hoy con esa historia, cómo la viven en el cuerpo, cómo se cuela en sus relaciones actuales.
Ahí vi que la Terapia Gestalt y las Constelaciones no se excluyen, sino que se complementan; además, como lo comento en muchas ocasiones, las constelaciones familiares no reemplazan el acompañamiento terapéutica, las constelaciones abren la puerta y la terapia ayuda a transitar el camino de regreso a casa.

Para qué sirve la terapia Gestalt y qué temas trabaja
La gran pregunta: ¿para qué sirve la terapia Gestalt?
Dificultades emocionales frecuentes: ansiedad, estrés, duelos, relaciones y más
En la práctica, los temas que más suelo acompañar desde la Gestalt son:
- Ansiedad y estrés: sensaciones incómodas en el cuerpo, preocupación constante, pensamientos excesivos del futuro
- Miedos al rechazo, al abandono, al fracaso, al cambio
- Duelo y pérdidas: muerte de un ser querido, rupturas, cambios de etapa
- Separaciones y dificultades en las relaciones: pareja, familia, amistades
- Falta de motivación o de sentido: sentirte “apagado(a)”, como si estuvieras viviendo en modo automático.
- Conflictos internos entre lo que quieres y lo que “deberías” hacer.
En la Terapia Gestalt invitamos al consultante hacia dos pilares fundamentales:
- Habitar el aquí y ahora, reconociendo qué le ocurre en el momento presente.
- Asumir responsabilidad personal, para recuperar su poder de elegir y actuar desde su verdad.
Cuando no hay “problema grave” y quieres conocerte mejor
No hace falta estar “mal” para hacer terapia Gestalt. También es un espacio muy valioso si:
- Quieres conocerte mejor y entender cómo funcionas por dentro.
- Estás en un momento de cambio vital y necesitas claridad.
- Sientes que algo no termina de encajar, aunque no puedas ponerlo en palabras.
- Deseas relacionarte de una forma más sana contigo y con los demás.
- Buscas vivir con más autenticidad, menos en automático y más presente.
Cuando la terapia Gestalt no es suficiente y conviene apoyo médico
Con la terapia Gestalt podemos tratar cualquier tema, siempre y cuando renuncies a la idea de recibir un diagnóstico. Sin embargo, debo resaltar que hay algunos aspectos en donde la Terapia Gestalt no sería la ideal para ti, si:
- Cuando necesitas o ya estás en un tratamiento psiquiátrico.
- Si necesitas supervisión médica (ejemplo: esquizofrenia aguda, trastorno bipolar, epilepsia, etc.)
- No trata enfermedades neurológicas (Alzheimer, Parkinson, epilepsia)
- En crisis suicidas activas, violencia extrema o estados psicóticos agudos que requieren intervención inmediata de un equipo especializado.
En todos estos casos, la Terapia Gestalt puede ser un acompañamiento emocional complementario, pero no sustituye nunca al abordaje médico, psiquiátrico o neurológico. Y esto es importante decirlo porque, aunque la Gestalt puede acompañar casi cualquier tema, necesitamos ser responsables.
Cómo es una sesión de terapia Gestalt
Ahora vamos a lo práctico: ¿cómo es una sesión, en la vida real?
Qué puedes esperar del terapeuta y del espacio terapéutico
En una sesión de terapia Gestalt conmigo, puedes esperar:
- Un espacio cálido y cercano, sin juicios.
- Una mirada que te ve como ser humano completo, que no te encasilla ni te reduce a un síntoma.
- Preguntas que te invitan a sentir, no solo a pensar.
- Silencios conscientes, para que te escuches con más profundidad.
- Ejercicios vivenciales cuando sea necesario: diálogo con una parte tuya, respiración, explorar cómo se mueve una emoción, etc.
No vengo a decirte cómo “deberías ser”, sino a acompañarte a que descubras quién estás siendo ahora, qué necesitas, qué parte de ti pide ser vista.
El diálogo con el síntoma: mirar la enfermedad con otros ojos
En Gestalt, no vemos al síntoma como un enemigo a eliminar, sino como un mensajero. Algo está intentando expresarse, pedir atención, mostrar un límite o recordar una necesidad que quedó olvidada.
El síntoma —un dolor, una tensión, una ansiedad, una incomodidad— puede convertirse en un puente hacia tu interior, si lo escuchas con presencia. En vez de luchar contra él, lo invitamos a un diálogo:
- ¿Qué vienes a mostrarme?
- ¿Qué parte de mí estás protegiendo?
- ¿Qué necesito ver que he estado evitando?
- ¿Qué movimiento quiere hacer mi cuerpo o mi emoción y no he permitido?
Una dinámica que me gusta mucho y una de mis favoritas es cuando usamos el diálogo para que el consultante converse con su síntoma, es una técnica muy conmovedora; para poder mirar a la enfermedad con otros ojos.
Lo que NO es la terapia Gestalt (ideas erróneas frecuentes)
La Terapia Gestalt no es:
- Un positivismo tóxico, del “todo pasa por algo” o “solo sé fuerte”.
- Un espacio que niega el dolor o el pasado, sino que lo integra desde lo que ocurre aquí y ahora.
- Un lugar para recibir consejos o soluciones rápidas, porque el trabajo es vivencial y personal.
- Ni una alternativa a la atención médica, cuando esta es necesaria.

Para quién está indicada la terapia Gestalt
Si estás buscando terapia por primera vez
La Terapia Gestalt puede ser una buena opción si:
- Quieres un espacio cercano y humano,
- Te resuena la idea de trabajar con el aquí y ahora,
- Te gustaría que el foco no fuera tanto en las etiquetas, sino en cómo te sientes y qué necesitas hoy.
No necesitas saber nada de psicología ni de espiritualidad; solo traer tu disposición a mirarte con honestidad.
Si ya hiciste otras terapias y buscas algo más vivencial y cercano
También es frecuente que lleguen personas que ya han hecho otras terapias más cognitivas o analíticas, y que sienten que quieren algo:
- Más vivencial,
- Más centrado en el cuerpo y la emoción,
- Con más presencia y menos teoría.
Si sientes que ya entendiste “todo” con la cabeza, pero sigues tropezando con lo mismo, la Gestalt puede ofrecerte una forma distinta de trabajar: vivir la experiencia en sesión, no solo hablar de ella.
Claves para elegir terapeuta Gestalt que resuene contigo
Más allá del título, fíjate en:
- Cómo te sientes en la primera sesión: ¿hay confianza? ¿te sientes escuchada?
- Si la persona respeta tus límites y tu ritmo,
- Si es clara con los límites de la terapia y no promete cosas que no puede garantizar.
La técnica importa, sí, pero la relación terapéutica es igual de fundamental.
Si deseas explorar un acompañamiento terapéutico que:
- Se enfoque en la experiencia presente y la conciencia emocional,
- Integre cuerpo, emoción y mente,
- Sea más emocional y experiencial,
- Y en que la cercanía con tu terapeuta sea parte del proceso.
Entonces la Terapia Gestalt quizás sea una gran opción para ti.
Espero que estas palabras hayan resonado en una partecita de ti, toma de ellas lo que te sirva, y lo que no, déjalo conmigo que me pertenece ♡
Con amor, Nay


