Hace un tiempo atrás escuché la canción “falsos maestros” de Laguna Pai, y el título fue lo que más captó mi atención, confieso que luego escuché la letra y me encantó.
Siento que estamos mucho más en la “era” de los falsos maestros.
Me sorprende la facilidad con la que ahora se les llama “maestros” a las personas.
Definamos el significado de un maestro desde la mirada de la espiritualidad, que está tan de moda. La IA dice lo siguiente: Maestro es un guía espiritual o sabio: En contextos espirituales o filosóficos, se refiere a quien guía el camino de otros hacia el conocimiento o la transformación interior.
Ejemplo:
“El maestro interior nos muestra lo que ya sabemos, pero hemos olvidado”.
Entonces, mi pregunta ahora es
¿Cómo las personas se pueden llamar “maestros o hasta en algunos casos sanadores”?
No les voy a negar que cuando veo en redes descripciones en los perfiles como “soy sanador de luz, sanador de almas, sano tus heridas” me causa una sensación entre indignación y fastidio, ¿cómo alguien puede decir que sana a alguien? Imagínense si alguien tuviera el poder de sanarte, ¡qué fantástico sería! Y al mismo tiempo no tanto.
Porque entonces, ¿dónde estaría nuestro propio trabajo, nuestro aprendizaje? ¿Cómo podemos darle el poder a otro a que nos sane?
Quisiera ir en orden, para empezar, nuestra alma siempre está sana y cada uno de los desafíos que escoge siempre serán para nuestro mayor bien, aunque no lo parezca, porque justamente esos momentos dolorosos que escogió son los que nos llevan a nuestra mayor evolución, entonces, la pregunta sería: ¿mi alma está realmente enferma, estoy insana?
Segundo, si esa persona fuera un sanador, entonces, entendería yo que primero ha trabajado en él lo suficiente como para sanar a otras personas, casi como tener poderes sobrenaturales, porque si no entonces, ¿qué sentido tendría?
Por otro lado, a veces, cuando han podido asistir a algún taller con terapias complementarias o técnicas espirituales, ¿no se han preguntado si la persona realmente está pensando en un bien común o si solo quiere fans? Pasa, y pasa mucho, el verdadero maestro espiritual siempre sabrá que el mayor bien de uno mismo repercute en el mayor bien de la otra persona, y así, hacia un mayor bien colectivo; no podría ser de otra forma.
No dudo que hay personas que acompañan amorosamente en el camino de otros, y que dentro de ese acompañamiento, es que el otro puede ver cosas y trabajar en ellas, y entrar así en un camino de exploración, autoconocimiento y sanación; pero la sanación siempre será de la persona, nunca lo podrá hacer el que acompaña, porque el camino hacia nuestra propia sanación es justamente que podamos hacernos cargo de aquello que nos duele, ese será siempre el camino, no hay atajos; y el dolor es de uno, no de quien acompaña.
Los llamados “sanadores” siento que en el fondo se ubican en un lugar de superioridad porque no están confiando en que el otro tiene todos los recursos para poder sanarse a sí mismo.
Un verdadero maestro te hará grande, no chiquito, potenciará en ti tu propia sabiduría sin la necesidad de que necesites la de él.
Me quedo con esta frase de Osho donde dice:
“El verdadero sanador es el que te muestra a ti que el único y verdadero sanador siempre serás tú mismo.”
Espero que estas palabras hayan resonado en una partecita de ti, toma de ellas lo que te sirva, y lo que no, déjalo conmigo que me pertenece.
Con amor, Nay ♡


